Como bajar la presión

Cómo prevenir y combatir el estrés, en la sociedad en la que vivimos es una gran preocupación el saber como bajar la presión en los diferentes medios y situaciones que nos encontramos a lo largo del día a día.

Es la enfermedad por excelencia del siglo en el que vivimos. La tecnología nos facilita mucho las cosas y nos ahorra mucho tiempo, sin embargo, parece que en lugar de permitirnos tener más tiempo libre, al final terminamos añadiendo más tareas y cada vez se nos exige ser más eficientes.

En muchas ocasiones no podemos elegir, simplemente bailamos al son que baila toda la sociedad. “Debemos” tener un trabajo fijo, tener una vivienda, mantenerla, atender a nuestros familiares, etc. La lista de “deberes” a veces parece que se haga interminable y es muy común oír a las personas decir que al día le faltan horas.

Aparece con esta situación prolongada lo que se conoce como estrés nocivo.

Como bajar la presión

Los síntomas del estrés nocivo son numerosos y van desde fatiga general hasta cefaleas y problemas gástricos. Pero lo peor es que cuando comenzamos a sentirnos de esa forma, entramos en una espiral en la que vamos generando más y más estrés pudiendo éste terminar afectando seriamente a nuestra estabilidad mental y física.

Tensión Arterial : Causas y problemas

 ¿ Como bajar la presión ?

  • Mantén unos hábitos de vida saludables

¿Te has parado a pensar que la educación que recibimos no nos enseña a comer? Comemos lo que deseamos pero no pensamos en lo que realmente nuestro organismo necesita.

Para combatir el estrés la alimentación también es indispensable: mantén unos buenos hábitos de alimentación, bebe al menos 1,5 litros de agua al día y descansa entre 7 y 8 horas. De esta base parte todo lo que tiene que ver con nuestra salud.

  • Adiós estimulantes

El estrés es una repuesta adaptativa de nuestro cerebro y nos hace estar más alerta. ¿Realmente nos hará bien añadir más estímulos de ese tipo a nuestro organismo o empeoramos la situación?

  • Practica deporte

El estrés constituye un factor de riesgo cardiovascular que ejerce su efecto perjudicial a costa de ascensos de la presión arterial. El estrés es un fenómeno natural de adaptación del organismo a situaciones peligrosas o amenazantes, que en exceso o alargado en el tiempo produce efectos indeseables en el organismo.

La mejor manera de combatir el estrés es prevenir su aparición e intentar relajarse, hacer ejercicio y otros consejos que hemos dado.

El uso del término estrés se ha popularizado y se ha incorporado a nuestro lenguaje de manera natural, si bien es cierto que la mayoría de las veces se utiliza para describir situaciones de angustia, tensión, nerviosismo o desbordamiento en general sin saber exactamente el significado del término.

Estrés (del inglés stress, ‘tensión’) es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o peligrosa.

El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, a pesar de lo cual hoy en día se confunde con una patología. Esta confusión se debe a que este mecanismo de defensa puede acabar, bajo determinadas circunstancias frecuentes en ciertos modos de vida, desencadenando problemas de salud.

Cuando esta respuesta natural se da en exceso o mantenida en el tiempo se produce una sobrecarga de tensión que influye en el organismo y provoca la aparición de signos, síntomas y hasta enfermedades que impiden el normal desarrollo y funcionamiento de nuestro cuerpo.

La mejor estrategia para combatir el estrés es la prevención de su aparición.
Ciertamente el modo de vida actual, agravado por la situación de crisis, genera prisas, ansiedad, tensión, máxima exigencia en el trabajo, gran competitividad. todo ello sin tener apenas tiempo para hacer algo agradable o simplemente estar un tiempo tranquilo.

Si preguntáramos a muchas personas en qué consiste el estrés, seguro obtendríamos respuestas muy diferentes que englobarían múltiples signos y síntomas de diferentes partes del cuerpo.

Por otro lado, si ya nos resulta difícil definir el estrés, mucho más difícil entonces nos será medirlo o disponer de algún método que nos permita cuantificar de forma objetiva.

Llamamos estrés a la respuesta automática y natural de nuestro cuerpo ante situaciones que consideramos amenazantes o desafiantes.

No olvidemos que la vida diaria, nuestro entorno, en constante cambio, exige continuas adaptaciones, por tanto, cierta cantidad de estrés entendida como alerta, es necesaria.

Así pues, el estrés será resultado de la interacción de esta situación nueva con nuestra reacción cognitiva, emocional y física.
El estrés es un fenómeno emergente en el área laboral, que tiene una especial incidencia en el sector servicios, siendo el riesgo mayor en las tareas en puestos jerárquicos que requieren mayor exigencia y dedicación.

Todo lo que quieras saber sobre salud visita nuestra sección donde podrás encontrar buenos consejos y hábitos saludables.

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Consideraciones respecto al estrés

Lo primero que debemos apuntar es que el estrés o una situación de estrés puede ser útil en situaciones apropiadas; por ejemplo, si estamos en medio de un incendio, o un vehículo está a punto de atropellar hacernos, los cambios provocados por el estrés resultan muy convenientes, pues nos preparan de manera instantánea para responder oportunamente y poner en este caso nuestra vida salvo.

Otra idea clave es que una determinada situación puede resultar muy estresante para unas personas y la misma resultó divertida o agradable para otras.

Por ejemplo imaginemos un paseo en montaña rusa, a unas personas les resultará divertida, y otras, una experiencia insoportable que intentarán no volver a repetir.

Por tanto, en el estrés o en la génesis del estrés no sólo explica la situación en sí, sino que esta situación la vivamos como amenazante o como un peligro para nuestra persona.

El estrés sería la respuesta automática y natural de nuestro cuerpo ante situaciones que consideramos amenazantes o desafiantes. No olvidemos que la vida diaria, nuestro entorno, en constante cambio, exige continuas adaptaciones, por tanto, cierta cantidad de estrés entendida como alerta, es necesaria.

Así pues, el estrés será resultado de la interacción de esta situación nueva con nuestra reacción cognitiva, emocional y física.

Cuando esta reacción al estrés se prolonga en el tiempo o se intensifica, puede afectar negativamente a nuestra salud, trabajo o relaciones personales.

Por lo tanto la mejor medida que podemos adoptar ante el estrés es preveerlo, reconocer cuando aumentan nuestros niveles de tensión y cuáles son las causas que afectan a nuestro “personal” sistema de alarma.

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Las causas externas que generan estrés no deben ser siempre muy intensas; puede que una situación se alargue en el tiempo hasta que nos afecte, situación que se verá favorecida sobre todo si nuestra salud ya está mermada por otros factores como falta de sueño, mala alimentación, etc.

Ansiedad y estrés no son sinónimos: el estrés es un proceso en el que el individuo se enfrenta a las demandas de una situación importante para él.

Este proceso puede desencadenar una reacción de ansiedad, que es una emoción desagradable que surge ante una posible amenaza.

Ahora bien, el estrés también puede desencadenar otras reacciones emocionales diferentes de la ansiedad, por ejemplo: alegría, satisfacción, enfado, tristeza, etc. El estrés está más asociado con cansancio y agotamiento que la ansiedad.

Cómo bajar la tensión provocada por el estrés

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Síntomas de estrés para conocerlos y ayudar a bajar la tensión que de ello deriva hacia el estrés y la alta presión.
Existen múltiples síntomas que traducen estrés y que básicamente podemos englobar en cuatro esferas:
Emociones: Ansiedad, irritabilidad, miedo, ataques de pánico, labilidad emocional, confusión, ensalada de ideas, habla rápida, susceptibilidad, aislamiento social, problemas de comunicación, pérdida de productividad laboral, frustración, tics, dificultad para tomar decisiones, depresión, etc.
Pensamientos: Excesiva autocrítica, dificultad para tomar decisiones, olvidos frecuentes, pensamientos repetitivos, temor al fracaso.

Conductas: Dificultades en el habla, impulsividad, agresividad, trato brusco, rechinar de dientes, llantos, uso de alcohol y drogas, comportamiento peligroso, susceptibilidad acusada

Cambios físicos: Contracturas, manos frías o sudorosas, dolor de cabeza, fatiga, boca seca, perturbaciones del sueño, rigidez cervical, problemas digestivos, ictus, palpitaciones, insomnio o exceso de sueño, ganancia o pérdida de peso, problemas de alega alergia, dificultades para tragar, falta de apetito, hipertensión, infecciones, inmunodepresión, disfunción sexual, alopecia, eczema, psoriasis.
En la actualidad existe una gran variedad de datos experimentales y clínicos que ponen de manifiesto que el estrés, si su intensidad y duración sobrepasan ciertos límites, puede producir alteraciones considerables en el cerebro.

Estas incluyen desde modificaciones más o menos leves y reversibles hasta situaciones en las que puede haber muerte neuronal.

¿Cómo podemos combatir el estrés?

Debemos tener en cuenta que el estrés forma parte cotidiana de nuestra vida y que la cantidad de tensión que cada persona puede tolerar es diferente, variando además según el momento vital, personal, laboral o familiar.

Hemos visto que el estrés y los motivos que nos conducen al son diferentes para cada persona, por lo tanto no hay una regla de oro que nos permitirá abordar el problema de manera uniforme. El tratamiento o las medidas preventivas será personalizado en función de los eventos o momento vital personal.

En los casos en los que la causa del estrés resulta inevitable, como por ejemplo un examen, una lesión, etc, la estrategia consistirá en hacer frente al problema de la manera más saludable posible, evitando repetir modelos anteriores que no nos han dado resultado.

Podemos realizar consejos a diferentes niveles para intentar manejarlo una vez que aparece o mejor aún prevenirlo antes de su aparición.

Así pues:

Relájate: Cada persona se relaja de manera diferente, por lo tanto cualquier técnica que nos proporcione relax es válida: paseos, aficiones, yoga, ejercicios de relajación específicos, ejercicios de respiración, meditación, realización en general de actividades placenteras. También son válidas otras técnicas acupuntura, Reiki, Tai Chi, etc.

En general, dedica tiempo a las cosas que te gustan y te proporcionan placer, son tan importantes como el trabajo habitual y generan salud y bienestar. Diviértete de manera sana.
Haz ejercicio: Caminar, correr, nadar. Mejor siempre un ejercicio aeróbico o al aire libre y siempre teniendo en cuenta nuestras limitaciones y estado físico. Hacer deporte libera endorfinas y nos hace sentir bien, mejorando el estado físico y psíquico como demuestran multitud de estudios
Aliméntate de forma sana: Una alimentación sana, por ejemplo basada en la dieta mediterránea nos permitirá estar preparados para afrontar periodos con estrés. Evita el alcohol y el exceso de cafeína y sustancias excitantes.
Aprende a decir no: Establece prioridades, todo no es igual de importante. Seguro que hay actividades que estas haciendo hoy que son inaplazables sin causar perjuicio, separa el grano de la paja. Planifica el día, no te dejas someter el día a día.


Organízate: Programa tus actividades, ten una agenda, guarda tiempo para ti, tu familia y tu ocio. Ten un horario que bloquee agentes externos. Controla tu accesibilidad.
Ten expectativas realistas: baja tu nivel de exigencia respecto a ti ya los demás. Reconoce tu ansiedad y trata si es necesario, siempre bajo consejo del profesional médico. Sé tolerante con los demás y piensa en positivo.
Comparte tus emociones: Expresa tus emociones y no las interiorizas. Río, llora.
Anticípate al estrés. Reconoce tu situación y anticípate al problema. Hazte fuerte y haz frente al problema de la forma más realista posible. Pide ayuda si creas que solo no podrás hacerle frente.
Sé ordenado. Ordena tu espacio personal. Intenta cambiar a hábitos que generan estrés, por ejemplo, llegar tarde al trabajo ya genera un retraso que hace llegar tarde a todo durante todo el día. Tener muchos proyectos a la vez genera confusión, intenta trabajar uno a uno hasta su finalización.
Duerme bien: un descanso adecuado y  reparador permite un ritmo de trabajo alto. Un mal descanso acumula cansancio y estrés.
El estrés es el resultado de la adaptación de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu al cambio que exige un esfuerzo físico, psicológico y emocional. Aun los acontecimientos positivos pueden generar un cierto grado de estrés cuando requieren cambios y adaptaciones.

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Esperamos haberte ayudado a conocer y combatir de manera eficaz el estrés y lo que puede llevar consigo….en Como-bajar.com solo deseamos hacerte la vida un poco más feliz. Te hemos dado las pautas para saber como bajar la presion de una manera eficaz

🙂

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